Chocolate

Regalo ancestral que por designio divino fue otorgado a un pueblo privilegiado…

¿Qué es el chocolate?

El chocolate es el alimento que se obtiene mezclando azúcar con dos productos derivados de la manipulación de las semillas del cacao: una materia sólida (la pasta de cacao) y una materia grasa (la manteca de cacao). A partir de esta combinación básica, se elaboran los distintos tipos de chocolate, que dependen de la proporción entre estos elementos y de su mezcla o no con otros productos tales como leche y frutos secos.

Historia del chocolate

Hace más de 2,500 años, los Olmecas comenzaron a recolectar las vainas de cacao de árboles silvestres, las cuales molían para obtener un polvo con el que preparaban una bebida refrescante. A fin de quitarle el sabor amargo, la mezclaron con maíz, hierbas, miel y vainilla, resultando así un brebaje muy apetecible. Con el tiempo, el cacao pasó a jugar un papel muy importante en casi todos los aspectos de la vida prehispánica. Los mayas lo utilizaban en sus ceremonias de sacrificio y en los rituales de la pubertad. Las semillas simbolizaban para ellos el corazón humano y la bebida representaba la sangre.

Se valorizó tanto el cacao que sus semillas se convirtieron en moneda a lo largo de una extensa región. Todavía en el siglo XIX llegó a reportarse la vigencia de esta función del cacao en comunidades indígenas apartadas. El valor del cambio del cacao hizo del chocolate una bebida de lujo, pues los pobres no podían darse el lujo de consumir sus preciosas semillas en el paladar. Los aztecas impusieron a sus vasallos de las tierras tropicales la entrega de grandes cantidades de esta semilla como tributo. Ellos llamaban a la bebida de cacao Xócolatl, que significa “agua amarga” y es, obviamente, el origen de la palabra chocolate.

A su llegada a Tenochtitlán, la capital azteca, en 1519, los españoles fueron testigos del ritual de preparación del chocolate para la mesa del emperador Moctezuma. Batida hasta espumar, la bebida era adornada con flores perfumadas y servida en una copa de oro. El emperador hizo alabanza del brebaje ante los crédulos españoles, ponderando sus virtudes como vigorizador sexual y corporal. Según nos cuentan los historiadores, era tanto el consumo que hacían él y su familia, que le eran preparadas diariamente 50 tazas, y para la numerosa corte con la que Moctezuma pasaba largas horas charlando animosamente se preparaban 2,000 tazas.

Los españoles probaron la bebida y Cortés describió sus efectos estimulantes en una carta al rey Carlos V , dando por resultado el envío de grandes cargamentos de cacao a la corte española. La incorporación de azúcar y leche acrecentó la popularidad de la bebida de tal manera que la Iglesia Católica llegó a prohibir a la gente ingerir chocolate si quería ser admitida en la misa. Ya en 1580, los españoles establecieron sus primeras fábricas de chocolate. A pesar de sus esfuerzos por mantener el secreto de la bebida, el uso del chocolate se extendió gradualmente por toda Europa. En 1606, se fundaron fábricas en Italia y más tarde en Alemania e Inglaterra y durante el reinado de Luis XVII, en Francia.

El prestigio del chocolate quedó oficialmente consagrado cuando un doctor de la Sorbona, de apellido Foucalt, publicó el tratado “De los usos del chocolate en la salud”. En el comentario laudatorio que de dicho tratado hizo Bouchot, presidente de la Sorbona, afirmo: Esta bebida resulta tan noble que, más que el néctar o la ambrosía, es el verdadero alimento de los dioses. Esta opinión inspiró al célebre naturalista sueco Linneo para llamar científicamente al cacao “Theobroma” (manjar de los dioses). Durante algún tiempo se consideró al chocolate como medicamento para múltiples afecciones y en especial para remediar la debilidad orgánica. Un médico cirujano español, Alonso Colmenero de Ledesma, publicó en Madrid en 1631 un libro dedicado a exponer las propiedades curativas del chocolate, titulado Curioso tratado de la naturaleza y calidad del chocolate. El renombrado gastrónomo francés Anthelme Brillat-Savarin, máxima autoridad culinaria en los siglos XVIII y XIX, expresó en su famoso tratado Physiologie du gout: … El tiempo y la experiencia, estos dos grandes maestros, han demostrado que el chocolate preparado con cuidado es un alimento tan saludable como halagador al paladar; que es nutritivo y de fácil digestión; que conviene mucho a las personas que se dedican a la concentración de su espíritu, a los trabajos de la cátedra o de la abogacía y sobre todo a los viajeros. A principios del siglo XIX se inventó el polvo de chocolate soluble, lo que representó un notable mejoramiento respecto de la pasta grasosa que se venía utilizando. Y mientras tanto, el cultivo del cacao también se extendió a África y la India. Con el aumento de producción y la mayor eficiencia del proceso, el precio del chocolate cayó y la bebida, reservada a la aristocracia por tanto tiempo, se volvió popular. Hoy el chocolate se consume en todo el mundo, los estados mexicanos de Tabasco, Chiapas y Oaxaca figuran todavía como productores principales de esa semilla que una vez fue considerada “alimento de los dioses”.

Curiosidades y beneficios para la salud

  • El emperador azteca Moctezuma II, consideraba al chocolate como un viagra de su época, y bebía 50 tazas al día antes de elegir entre sus 700 esposas y amantes

 

  • Durante el siglo XVIII en las farmacias se ofrecían chocolates curativos de muchas variedades: chocolate purgante a la magnesia, chocolate anti-veneno basado en bálsamo del Perú, chocolate de avena, de arroz y de cereal. Se creó hasta un chocolate con extractos de carne, recomendado para niños y personas convalecientes.

 

  • El chocolate se convirtió en alimento de primera necesidad, siendo parte de la ración de emergencia de los soldados en la Primera y Segunda Guerra Mundial, denominada Ración “D”

 

  • Los aztecas utilizaban el cacao como moneda, también había falsificadores que rellenaban las cáscaras vacías del cacao con barro. -El sabor del chocolate se debe a tener más de 500 componentes de sabor. La vainilla y la fresa tienen menos de la mitad.

 

  • Contiene feniletilamina, sustancia presente también en el cerebro humano que se activa cuando uno está enamorado. De esta manera, cuando comemos chocolate nos sentimos queridos, lo que lo hace un buen remedio para las penas de amores.

 

  • Contiene fibra, y su función en el organismo es muy importante porque nos ayuda regular la digestión, prevenir enfermedades como el estreñimiento y enfermedades de colon, ya que actúa limpiando y eliminando las sustancias nocivas.

 

  • Previene enfermedades como el cáncer de colon y problemas digestivos, gracias a su especial contenido de hierro y fibra. Así lo corroboran miles de médicos que consideran apropiado su consumo en dietas de pacientes con problemas digestivos.

 

  • Contiene mayoritariamente grasas no saturadas que ahuyentan el colesterol; de hecho, estudios efectuados por la Universidad Estatal de Pennsylvania aseguran que sus antioxidantes pueden aumentar un 10% los niveles de “colesterol bueno”, funcionando como limpiadores de arterias.

 

  • Contiene teobromina, que es un poderoso estimulante neuromuscular y tiene propiedades tónicas aunque a la vez, propiedades calmantes y energéticas lo cual convierte al chocolate en un alimento recomendable para personas fatigadas y estresadas.

 

  • Tiene un efecto similar a una baja dosis de aspirina, ya que reduce los coágulos sanguíneos –causantes de ataques al corazón- gracias a los flavonoides que contiene.